Filosofía (Institucional)
La educación desempeña un papel fundamental en la sociedad al influir en la formación de las nuevas generaciones. A través de este proceso, la sociedad moldea la forma en que los educandos piensan, sienten y actúan, proporcionándoles las oportunidades para desarrollar su personalidad y carácter, y así participar en la transformación de la realidad que les rodea. Los principios, valores, ideas, sentimientos y costumbres que definen la identidad de una sociedad también influyen en el tipo de individuo que busca forjar. Cuando este prototipo de individuo se manifiesta en los miembros de la sociedad, se asegura la cohesión, continuidad y desarrollo de la misma, garantizando su unidad, identidad y madurez a lo largo del tiempo y espacio. Las diversas prácticas del ser humano en diferentes ámbitos, como lo económico, científico, político e ideológico, entre otros, interactúan y dan forma a la estructura de la sociedad en un momento histórico específico, y, en consecuencia, también modelan el comportamiento y el ser social correspondiente. Por tanto, la educación tiene como objetivo lograr un determinado prototipo de individuo que se ajuste a los valores y necesidades de la sociedad en la que se encuentra. Nuestra filosofía institucional se basa en el reconocimiento de diversas dimensiones, y una de ellas es la concepción del ser humano como un ser cultural. A diferencia de los animales, que nacen con sus instintos desarrollados y tienen un comportamiento determinado desde el principio, el ser humano surge como un ser incompleto. Es un proyecto en constante desarrollo y formación, tanto educativa como social, a lo largo de su vida. Dado que el proceso educativo es una herramienta utilizada por la sociedad para formar y preparar a las nuevas generaciones, debe adaptarse a esta realidad histórica y cultural en constante evolución. Los métodos educativos, los contenidos y las prácticas pedagógicas deben ajustarse a las necesidades y desafíos de la sociedad en cada momento histórico, con el fin de brindar a los individuos las habilidades, conocimientos y valores necesarios para enfrentar los cambios y contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad en su conjunto. La educación juega un papel esencial en la formación de individuos que puedan adaptarse y contribuir de manera constructiva a la evolución y desarrollo de la sociedad en la que viven.